lunes, 3 de agosto de 2020

El reencuentro de Nora

Nora era una mujer muy trabajadora, alegre y amigable cuyo hermano se llamaba Lucio. Ellos se llevaban muy bien de pequeños y solían hacían locuras juntos, aunque, a veces, se peleaban. Su hermano nunca tuvo amigos, ni de chico ni de grande; y, un día, decidió aislarse en la casa de su abuela, porque por desgracia ella había fallecido y él se sentía muy deprimido. Lúnico que hacía era pintar un cuadro. Por esa razón la familia contrató a Ana para que lo cuide porque no podía estar solo. Nora y Lucio no se veían mucho, ya que Nora trabajaba de guía turística y viajaba seguido, por lo que solo lo visitaba unas pocas semanas al año. En una de estas exiguas visitas, le dijo a su hermana que se iba a ir de viaje, aunque no habló mucho del tema 

Nora estaba en su oficina de trabajo cuando Ana, quien cuidaba a Lucio, la llamó desesperada diciendo que no lo encontraba. Inmediatamente, Nora salió corriendo a la casa de Lucio. Al llegar, no encontraron nada que pudiera decir adónde se había ido o qué le había pasado. Lúnico que vieron fue el cuadro al que Lucio siempre le cambiaba algoNora se dio cuenta de que la pintura estaba cambiando nuevamente y ahí supo adónde había ido Lucio en ese viaje repentino 

Nora afirmaba que Lucio, en las últimas semanas antes de su desaparición, estuvo raro, como estresado y apurado, pero no supo por quéLuego de varias semanas después de la desaparición, no se supo nada y ella y su familia todavía no lograban acostumbrarse. Nora buscaba más pistas para ver donde pudo haber ido, pero no encontró nada y fue tanto el dolor de que no estuviese su hermano que decidieron vender la casa 

Meses después a Nora le llegó una nota que decía: 

En mi pintura con la nota sobrepuesta encontrarás la respuesta.

Nora se sorprendió al creer que Lucio podría haberla contactado y quiso ir a la casa, pero el problema era que la casa ya no les pertenecía, por lo que el cuadro, tampoco. 

Nora decidió decirles a los nuevos dueños de la casa que necesitaba esa pintura, pero ellos le dijeron que no, que a ellos les gustaba y que no deseaban desprenderse de ella. Al día siguiente, Nora volvió a la casa, pero esta vez no estaba con las manos vacías. Fue con un hermoso cuadro pintado a mano, muy sofisticado. Los dueños la recibieron muy bien y le dijeron de hacer un tratoellos le cambiaban la pintura de Lucio por el cuadro que ella traía. 

Una vez hecho el trato, Nora volvió a su casa y puso la nota sobre el cuadro, tal como decía allí, pero no ocurrió nada ni tampoco vio nada. Entonces, decidió dar vuelta el cuadro para ver si había algo y vio que tenía algo parecido a letras, pero sin terminar, decidió apoyar la nota allí, al apoyarla se formó una frase que decía: 

En mi pintura estoy, para entrar solo tienes que saludar.

Nora le dijo al cuadro Hola, pero no pasó nada hasta que recordó un saludo que tenía con Lucio y empezó a hacerlo. Al terminar el saludo la casa empezó a temblar muy fuerte y todo se empezaba a ver más grande, pero en realidad era porque ella se estaba haciendo más pequeña mientras entraben la pintura. El cuadro empezó a brillar y se abrieron unas puertas, y dentro estaba LucioNora no lo podía creer. ¡Estaba viendo a su hermano de nuevo!  

Los padres de Nora y Lucio estaban muy preocupados, al igual que Ana, ya que habían pasado varios días y Nora no se había comunicado. Nora no tuvo más remedio que volver al “mundo real” y le preguntó a Lucio la manera de salir de la pintura y le dijo que, para salir, necesitaba decir el saludo al revés. Entonces, todo se hacía cada vez más pequeño, ya que ella estaba agrandándose, y Lucio le dijo a que podía visitarlo cuando ella quisiera porque él se iba a quedar allí.  

Por Sofía Aliotta Suarez

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