lunes, 3 de agosto de 2020

¿Dónde está Lucio?

Me llamo Nora y tengo cincuenta años. Vivo en el campo, en una casa muy especial para , la casa en la que vivieron mis padres después de casarse. Luego de que falleció mi madre, mi padre se mudó a la ciudad. Yo siempre quise vivir en esta casa; el jardín, la cocina, me traen muy lindos recuerdos y sería una pena venderla o abandonarla. Por eso me la quedé y soy muy feliz viviendo aquí. 

Una mañana, yo estaba muy tranquila desayunando en casa cuando, de repente, sonó el teléfono. Era Ana. Estaba muy nerviosa y me pidió que fuera hasta la casa de la abuela. Dejé el desayuno y todo lo que estaba haciendo, me subí al auto y traté de llegar los más rápido posible. No estaba cerca, se me hizo eterno el viaje 

Por fin llegue. Me estaba esperando Ana en la puerta y me dijo que Lucio había desaparecido. Lo buscamos por toda la casa y no encontramos rastros de él. Estaba desesperadaentre a su cuarto para ver si había algo que me ayude a encontrarlo.  

Él era pintor. Un excelente artista. Sin saber que hacer me senté en su silla favorita y comencé a llorar desconsoladamente. Él era un chico discapacitado, ¿a dónde iba a ir solo? 

Comencé a mirar su cuarto: todas sus cosas estaban intactas, sus pinturas, sus pinceles, sus cuadros, su ropa y hasta sus muletas. Todo era muy extraño. Cada vez estaba más angustiadaRecordé que, semanas atrás, él estaba muy cambiadoHabíamos tenido una charla. Lucio me preocupaba mucho. Quería ayudarlo, pero no sabía cómoLe ofrecí irse a casa unos días, irnos de viaje a la playa o al campo a cambiar de aire, pero fue imposible. Lo que más me preocupaba era su cambio de personalidad. Estaba muy metido para adentro, ya casi no interactuaba. El último tiempo lo pasaba obsesionado con un cuadro de una casa; si no lo estaba modificando, lo miraba por horas. Día y noche, sin darse cuenta que las horas pasaban. 

Nada se me ocurría. Ana tampoco colaboraba (solo aportaba lo mismo que yoque Lucio estaba cambiado, que no era el mismo, que era como un fantasma). 

Llamé a la policía. Los esperaba en su silla frente al cuadro, y ahí lo vi. Lucio estaba dentro de su cuadro. Cuando llegó la policía, no me creyeron. No hice la denunciaporque yo ya sabía dónde estaba Lucio. Él se había ido a otro mundo, y se había estado preparando para eso. Con mucho dolor, pero a la vez tranquila, agarré su cuadro y me lo llevé a casa. 

 Por Dolores Harriet

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.