Conocí a Nora en el colegio, en el último grado de
la secundaria. Desde ese día somos amigas, yo me dedico a cuidar a las personas
con discapacidad, entonces cuando Nora me ofreció cuidar a su hermano acepté.
Lucio se llevaba bien conmigo, lo ayudaba a hacer las cosas que no podía y
le llevaba la comida. Un día Lucio empezó a pintar un cuadro, al principio era
todo normal, creí que lo había empezado a pintar por aburrimiento. Pero
después, Lucio se pasaba toda la tarde mirándolo y cuando me acercaba a la puerta
a veces hasta se escuchaban voces.
Un día le estaba preparando la cena a Lucio, cuando se la fui a llevar
Lucio no estaba, me asuste un montón porque Lucio no se podía mover así que muy
lejos no podría haber ido. Llame a Nora muy preocupada para avisarle que Lucio
no estaba. Cuando Nora llegó revisamos toda la casa y no lo encontramos. Pero
notamos algo raro en la pintura.
Con Nora pensamos que por ahí Lucio estaba dentro de la pintura, ya que se
escuchaba voces, se pasaba todo el día mirándola y él unos días antes nos había
dicho que iba a hacer un viaje. Nos asustamos mucho porque era casi imposible
que Lucio este ahí adentro. Me quede muy preocupada espero que vuelva pronto.
Por Alma Pérez Tedeschi
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.